Nuestro objetivo

Domènech.Vidal nace arraigado en el Penedès, con una actividad de más de un siglo dedicados al cultivo de la vid y elaboración de vino en esta tierra. El paso de tantas generaciones de la familia Domènech.Vidal en esta actividad, crea sin lugar a dudas un fuerte vínculo con la identidad del territorio. Este vínculo acaba, de manera natural, con la expresión de la personalidad de sus tierras en sus vinos.

La identidad de un territorio viene marcada en un inicio por las características de sus tierras, y de los múltiples microclimas que se pueden suceder a distintas alturas, orientaciones y proximidad del mar. Estas son las bases que definen una zona, aquello que el hombre no puede cambiar y que forma el telón de fondo sobre el cuál va a discurrir su actividad.


Sobre esta base inamovible, se dispone de los mensajeros: las variedades.  Estas son las traductoras de la tierra,  cada una con su personalidad transforma el frío, el sol y la lluvia de cada año en las sensaciones que nos van a dar la personalidad de una zona y la manera de trabajar y entenderla de cada bodega. 

En Domènech.Vidal, creemos que las variedades autóctonas resuenan íntimamente con la expresión de una zona. Si no fuese así, no llevarían varias generaciones arraigadas en un territorio. Sobre ellas,  matices e interpretaciones de variedades internacionales, nos recuerdan que ellas también pueden ser un canal de expresión de nuestra singularidad: nuestra tierra.